Torá desde Jerusalem
Parashá Miketz - Al cabo
Libro Bereshit / Génesis (41:1 a 44:17)

Enfoques sobre la Parashá

"Ocurrió al término de los días de dos años que Paró soñaba..." (Génesis 41:1)

Causa y efecto son frecuentemente confundidos uno con el otro. Cuando vemos a alguien que ha sido muy exitoso en sus negocios, asumimos que la causa es su habilidad para hacer negocios. Lo contrario, es de hecho, la verdad. Di-s decide cuánto dinero esta persona va a tener, siendo el efecto recibir la habilidad necesaria y la oportunidad para adquirir esta riqueza. Similarmente, el sueño de Paró no causó la liberación de Yosef de la prisión, sino que Di-s decretó que el tiempo para liberar a Yosef había llegado siendo el efecto que "Paró soñaba".

(Bet HaLevi)

"Mandó Paró y llamó a Yosef. Y le sacaron con prontitud del calabozo" (Génesis 41:14)

La Torá nos enseña que Yosef fue liberado de la prisión en Rosh Hashaná.

En cada persona judía, por muy alejada que esté del buen camino, se puede encontrar una chispa enterrada de rectitud y decencia. Y esta chispa nunca puede ser apagada o extinguida, porque el Ietzer Hará (instinto malo) nunca puede devorar el punto precioso de la luz. Todo el año esta chispa, que es conocida como Yosef el Tzadik, languidece en un calabozo construido del poder del materialismo y los deseos de la carne. Sin embargo, cuando llega Rosh Hashaná, nos liberamos de todos los deseos del mundo físico, y aceptamos sobre nosotros la majestad y el dominio de Di-s, entonces esta pequeña chispa, Yosef HaTzadik, emerge de su calabozo a la luz del día...

(Maianá shel Torá)

"Mas el hambre estaba sobre toda la superficie de la tierra, abrió Yosef todos los depósitos..." (Génesis 41:56)
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¿Por qué Yosef abrió todos los depósitos de una sola vez, y no de a poco, a medida que se iba necesitando?

Su intención era prevenir el hambre desenfrenado. Así como hay hambre desenfrenado físico, hay también hambre desenfrenado espiritual. Hay momentos que una persona se desespera, perdiendo su esperanza en poder servir a Di-s. Por eso, en tiempos de santidad especial, las Puertas del Cielo están totalmente abiertas para él, y experimentando una enorme iluminación, se convierte en una nueva persona con un espíritu diferente.

Esta total apertura de los cielos viene para remover la desesperación del corazón de una persona; para que sepa que no ha perdido su fe, y que todavía es uno de los que Di-s cuida. Con esto, él puede comenzar otra vez a servir a Di-s con renovadas fuerzas y vigor.

(Shem meShemuel)

"Y Yosef nombró a su primogénito Menashe.  Y a su segundo hijo le dio por nombre Efraim" (Génesis 41:51,52)

Hay dos poderes en el fuego, el poder de quemar, y el poder de iluminar.

Los Jashmonaím en tiempos de Janucá usaron estos dos poderes.  Fuego para destruir y extirpar la influencia de los Griegos, y el fuego de la Torá para iluminar el Beit Hamikdash, una vez ya resantificado.  Un fuego para quemar lo Malo y un fuego para iluminar lo Bueno. Hay una famosa disputa entre Beit Shamai y Beit Hillel, sobre como alumbrar las velas de Janucá.

Beit Shamai dice que debes empezar con ocho velas la primera noche y asi hasta una en la última noche, Beit Hillel dice lo contrario.  Una vela la primera noche, hasta ocho velas la última.  El poder de quemar siempre empieza con mucho que se reduce a nada, cenizas. Esta es la idea de empezar con ocho velas.  Beit Shamai mantenía que lo esencial que Janucá debe comunicar a las generaciones futuras es que se debe erradicar hasta la más minima parte del Mal, porque asi, automaticamente, el Bien brillara.  Sin embargo, el poder de la luz es algo que cada vez es más fuerte, Beit Hillel consideró que lo más importante es el triunfo de la luz, porque donde hay luz, las tinieblas, automáticamente, desaparecen.  Así que prendemos una vela la primera noche, y esa luz se hace cada vez más grande hasta que llena al mundo y no queda sitio para la oscuridad.  Los dos hijos de Yosef, Efraim y Menashe, representan estos dos poderes, fuego y luz, arraigados los dos en Israel.  Menashe es el "poder negativo" el poder de quemar y destruir el Mal, resultando en la luz que brilla.  Efraim es el "poder positivo", el poder de iluminar, para que la oscuridad no encuentre sitio.

En el futuro el Pueblo Judio, será llamado por el nombre Efraim, el poder de iluminar, asi que la Halajá va de acuerdo con Beit Hillel, empezamos con una vela hasta que la oscuridad desaparezca.

(Rabi Shlomo Yosef Zevin en L'Torá ul'Moadin)

"Y que Di-s todopoderoso (Kel Sha-dai) se apiade de ti..." (Génesis 43-14)

Cuando Hashem creó el universo, si le hubiera dejado solo, la Creación hubiera continuado expandiéndose infinitamente.  Hashem dijo "¡Ya basta!" y la Creacion paró su expansion.  El nombre de Hashem que expresa el poder de esta limitacion cósmica es el nombre Sha-dai, que quiere decir : El que dijo al mundo "¡Basta!".  El propósito esencial de la Creación del mundo es que el hombre reconozca la magnitud del Creador.  Así que cuando se llega a este punto, ya tenemos bastante, la Creación no tenía la necesidad de ser mayor.  Similarmente cuando alguien experimenta adversidad, es para purificarle y acercarle al Creador.  Por eso mismo Yaacob usa el nombre Shadai en este verso : ¡Ya es bastante! Las penas por las que he pasado son bastante para hacerme reconocer que Di-s es el Creador del Universo...

(Rashi, Otzer Ha Jasidus en nombre del Admor Rabí Mordejai Yosef M'Izbite, Rabi Bunim M'Pschiske, en Iturei Torá)

"Y he aquí que otras siete vacas aparecieron detras de ellas, al lado de las vacas que estaban a la orilla del rio.  Y las vacas de mala apariencia, se comieron a las vacas de apariencia hermosas y robustas." (Génesis 41:3,4)

Los impulsos negativos nos llegan como un "invitado desagradable", como alguien que está solo de paso.  Pero si les dejamos quedarse en nuestra casa, se vuelve un huesped permanente, y finalmente, si no le echamos, se convierte en el amo y nos domina completamente.  Las siete vacas flacas son una representación de estos impulsos negativos.  Primero aparecen a distancia, después se van acercando hasta convertirse en huéspedes, y finalmente, las vacas de mala apariencia se comen a las hermosas vacas, si no paramos a los malos impulsos, nos van a devorar completamente.

(En nombre del Sfas Emes en Mayana shel Torá)

"Ya que Di-s te hizo conocer todo esto (a Yosef), no hay nadie más entendedor ni más sabio que tú” (Génesis 41:39)

Habia una vez dos hombres ricos que vivían uno al lado del otro.  Y surgió una disputa entre ambos.  Cada uno afirmaba que un cierto músico habia venido a tocar el arpa frente a su ventana y en su honor.

En vista de su gran fortuna, y del respeto que exigía para sí, presentaron el caso ante el gran rabino, Noda ben Yehuda.  Los dos prepararon una sustancial suma de dinero para entregarle al rabino, por juzgar su caso.

El rabino les dijo: "¡Es evidente que el músico no fue a tocar el arpa para honrar a ninguno de ustedes, sino para honrarme a mi, siendo que ahora recibo tan grande suma de dinero por juzgar este caso!"

Lo mismo ocurrió con el Faraon.  Al oir que Yosef le decía que debía designar a un hombre sabio y entendedor, señaló que su sueño no había sido, como él había pensado, en su honor, ni tampoco fue para que no fueran devastados por la hambruna, como habían pensado los egipcios.  El objetivo del sueño del Faraón era, nada más ni nada menos, para que Yosef ascendiera al pináculo del poder, "ya que Di-s te hizo conocer todo esto, no hay nadie más entendedor ni más sabio que tú".

(Shaar Bat Rabim en Iturei Torá)

Shabat Shalom


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